Tigray: reconstruir hogares y acompañar a mujeres supervivientes de violencia mientras la guerra vuelve a golpear

La reanudación de los combates en el norte de Etiopía entre el Ejército etíope y fuerzas alineadas con el Frente Popular de Liberación de Tigray (TPLF) ha vuelto a aislar a la región, con vuelos y comunicaciones suspendidos desde esta semana. En este contexto, mantenemos los proyectos en la región, junto a los misioneros salesianos, centrados en la recuperación de las familias retornadas y en el acompañamiento a mujeres supervivientes de violencia.

Uno de los proyectos, financiado por la Generalitat Valenciana, trabaja en dos aldeas especialmente golpeadas por el conflicto anterior. Su objetivo es que las personas que han podido regresar a sus hogares puedan rehacer su vida: se reconstruyen y equipan viviendas dañadas o destruidas, se apoya la recuperación de medios de vida como la agricultura y la cría de animales, y se ofrece acompañamiento para superar el trauma derivado de años de violencia y desplazamiento. Un proceso que, según explican desde el terreno, «sigue adelante pese a la nueva escalada del conflicto».

Apoyo a las mujeres y a la juventud

El segundo proyecto, desarrollado con financiación de la AECID, pone el foco en las mujeres. Trabajamos junto a organizaciones públicas y de la sociedad civil de la región para mejorar la atención a las supervivientes de violencia, apoyando tanto la superación del trauma como el impulso de actividades generadoras de ingresos que refuercen su autonomía y su resiliencia. El proyecto incluye también un trabajo específico con jóvenes, a quienes se busca convertir en agentes de cambio hacia la paz y la igualdad en sus comunidades.

Ambos proyectos se desarrollan en un contexto especialmente difícil. Además de las nuevas hostilidades, hay que añadir que hay zonas en la región donde no ha llovido y no hay cosechas ni ganado, mientras la población desplazada por el conflicto sigue teniendo muchísima necesidad de alimentos.

Pese a todo, desde Jóvenes y Desarrollo insistimos en la importancia de no interrumpir estos procesos: la reconstrucción de una vivienda, la recuperación de un huerto o el acompañamiento psicológico a una superviviente de violencia son procesos que no se pueden pausar sin perder buena parte de lo avanzado. Por eso, mantenemos nuestro compromiso con las comunidades de Tigray y con las mujeres y familias que participan en estos proyectos, conscientes de la inestabilidad y la incertidumbre de la región.